Este es, sobre todo, un libro de cocina. Pero es tambiƩn un recorrido por la cultura culinaria de los pueblos a travƩs de uno de los alimentos mƔs universales: el arroz. Prologada por Enrique Dacosta, joven valor de la cocina mediterrƔnea, la obra contiene muchas y muy buenas recetas, arropadas por recomendaciones, anƩcdotas y comentarios que ilustran las infinitas maneras de preparar el arroz. Un libro para alimentar la curiosidad al tiempo que se deleita el paladar.
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Todo comenzó cuando Charlotte Chandler fue enviada un dĆa por la revista Playboy para entrevistar a Groucho Marx. Se cayeron tan bien que, desde entonces, durante seis aƱos, hasta la muerte del genial humorista en 1977, a los 86 aƱos, compartió con Ć©l casi diariamente sus tertulias de amigos, sus preciosos recuerdos lejanos y sus sarcĆ”sticas divagaciones sobre el pasado mĆ”s reciente, asĆ como el relato de las extravagantes vivencias y las mĆ”s o menos gratas aventuras amorosas que ha protagonizado. Hasta tal punto fue estrecha la convivencia de Charlotte y Groucho que Ć©ste acostumbraba a decirle : «Me conoces mĆ”s que yo». Quienes no creyeron una sola palabra de lo que Groucho contó sobre sĆ mismo en Groucho y yo (Andanzas 168 y FĆ”bula 30) podrĆ”n cerciorarse hoy, con esta biografĆa, de lo que era falso o verdadero, sin por ello dejar de pasarlo casi tan en grande como el propio Groucho viviĆ©ndola y la autora escribiĆ©ndola.
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Groucho y su yo, fundidos aquà en uno solo, escribieron, como era inevitable suponer, un libro que sólo puede escribirse como... bueno, indescriptible. También serÔ inevitable, si el lector siente la curiosidad por saber a ciencia cierta quiénes y cómo son Groucho y el yo-de-Groucho, que compre y lea estas memorias muy particulares, porque nosotros tan sólo podremos adelantarle aquà que, aunque uno y otro sean de naturaleza profundamente similar, también son, paradójicamente, muy distintos. En tanto que Groucho, ese incómodo insumiso, entrometido, criticón e insolente mujeriego, dinamita la sociedad, siembra el absurdo y el desconcierto por doquier y no comprende cómo alguien puede pertenecer a un club del que él sea socio, el yo-de-Groucho no piensa sino en medrar y enriquecerse en esa misma sociedad que dice despreciar y se arrima a cualquiera con tal de que le introduzca en el club mÔs selecto. Pero lo cierto es que los dos gozan por igual del don privilegiado de hacernos morir de risa.
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LOS HOMBRES SON DE MARTE
LAS MUJERES SON DE VENUS
John Gray
LAS MUJERES SON DE VENUS
John Gray
PRĆXIMAS LECTURAS
- ALCAZABA de Jesús SÔnchez Adalid
- CARTERO de Charles Bukowski
- EL HOMBRE DE LOS CĆRCULOS AZULES de Fred Vargas
- EL MURCIĆLAGO de Jo NESBĆ
- EL SECRETO DE LA MODELO EXTRAVIADA de Eduardo Mendoza
- LA ANALFABETA QUE ERA UN GENIO DE LOS NĆMEROS de Jonas Jonasson
- LA COMUNICACIĆN NO VERBAL de Flora Davis
- LA CONJURA DE LOS NECIOS de John Kennedy Toole
- LA DEVOCIĆN DEL SOSPECHOSO X de Keigo Higashino
- LA ĆLTIMA CENA de Miguel Ćngel Almodóvar
- MALDITO KARMA de David Safier
- NADIE LO HA VISTO de Mari Jungstedt
- NO CULPES AL KARMA DE LO QUE TE PASA POR GILIPOLLAS de Laura Norton
- PURA ANARQUĆA de Woody Allen
- TOKIO BLUES de Haruki Murakami
MIS LIBROS MĆS VISITADOS
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En la convulsa y fascinante Barcelona del modernismo, la matriarca de una de las sagas mƔs prestigiosas de la ciudad se dispone a orga...
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GalcerƔn de Born es un caballero de la orden de los hospitalarios, enemigos mortales de los templarios. La fama del monje guerrero ace...
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Barcelona, 1387. Las campanas de la iglesia de Santa MarĆa de la Mar siguen sonando para todos los habitantes del barrio de la Ribera,...
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Es el verano de 2011. Adolf Hitler despierta en un descampado en el centro de BerlĆn. No hay sĆmbolos nazis, reina la paz, las calles ...
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Elvira, una pintora espaƱola afincada en el ParĆs de las vanguardias, recibe la noticia de que su marido, con el que estĆ” casada por a...
David Vidal Susial © 2023. Con la tecnologĆa de Blogger.
Este es, sobre todo, un libro de cocina. Pero es tambiƩn un recorrido por la cultura culinaria de los pueblos a travƩs de uno de los alimentos mƔs universales: el arroz. Prologada por Enrique Dacosta, joven valor de la cocina mediterrƔnea, la obra contiene muchas y muy buenas recetas, arropadas por recomendaciones, anƩcdotas y comentarios que ilustran las infinitas maneras de preparar el arroz. Un libro para alimentar la curiosidad al tiempo que se deleita el paladar.
Todo comenzó cuando Charlotte Chandler fue enviada un dĆa por la revista Playboy para entrevistar a Groucho Marx. Se cayeron tan bien que, desde entonces, durante seis aƱos, hasta la muerte del genial humorista en 1977, a los 86 aƱos, compartió con Ć©l casi diariamente sus tertulias de amigos, sus preciosos recuerdos lejanos y sus sarcĆ”sticas divagaciones sobre el pasado mĆ”s reciente, asĆ como el relato de las extravagantes vivencias y las mĆ”s o menos gratas aventuras amorosas que ha protagonizado. Hasta tal punto fue estrecha la convivencia de Charlotte y Groucho que Ć©ste acostumbraba a decirle : «Me conoces mĆ”s que yo». Quienes no creyeron una sola palabra de lo que Groucho contó sobre sĆ mismo en Groucho y yo (Andanzas 168 y FĆ”bula 30) podrĆ”n cerciorarse hoy, con esta biografĆa, de lo que era falso o verdadero, sin por ello dejar de pasarlo casi tan en grande como el propio Groucho viviĆ©ndola y la autora escribiĆ©ndola.
Groucho y su yo, fundidos aquà en uno solo, escribieron, como era inevitable suponer, un libro que sólo puede escribirse como... bueno, indescriptible. También serÔ inevitable, si el lector siente la curiosidad por saber a ciencia cierta quiénes y cómo son Groucho y el yo-de-Groucho, que compre y lea estas memorias muy particulares, porque nosotros tan sólo podremos adelantarle aquà que, aunque uno y otro sean de naturaleza profundamente similar, también son, paradójicamente, muy distintos. En tanto que Groucho, ese incómodo insumiso, entrometido, criticón e insolente mujeriego, dinamita la sociedad, siembra el absurdo y el desconcierto por doquier y no comprende cómo alguien puede pertenecer a un club del que él sea socio, el yo-de-Groucho no piensa sino en medrar y enriquecerse en esa misma sociedad que dice despreciar y se arrima a cualquiera con tal de que le introduzca en el club mÔs selecto. Pero lo cierto es que los dos gozan por igual del don privilegiado de hacernos morir de risa.